*Advertencia: esta publicación contiene algún mini spoiler sobre la película que se menciona. Tampoco te la arruina. De todas formas decir spoiler en alusión a una peli de 1999, suena como raro.

La percepción se puede definir como la capacidad para captar, seleccionar, organizar e interpretar las sensaciones, en función de nuestra experiencia y necesidades. 

También como un fenómeno extraño, cambiante, incontrolable. Que a veces parece irreversible, inamovible. Y otras, maleable, fluido. Lo cual depende en cierto modo, de la propia percepción. 

Aunque a veces se entienda que en la juventud se tiene una mirada más abierta o flexible, yo en la mía solía atascarme con más frecuencia en mi interpretación de lo que fuera que estuviera sucediendo. Eso me agobiaba y deseaba poder ver las cosas de forma distinta, como las veían por ejemplo otras personas a las que un mismo hecho parecía afectar de otra manera o ni siquiera importar. 

Cuando era adolescente salió la película de ‘Cómo ser John Malkovich’ y entonces me llamó la atención que hubiera capturado mi propia fantasía, la de ver el mundo desde otros ojos. O quizás incluso la de querer dejar de ser yo. 

‘- Dime Craig, ¿por qué te gustan las marionetas?

– Bueno Maxine, no estoy del todo seguro. Tal vez sea la idea de convertirme en otra persona por un rato, de ponerse en la piel de otra persona, de pensar y moverme de otra manera, de sentir de otra manera.

– Qué interesante Craig, ¿te gustaría estar dentro de mi piel? ¿Pensar lo que pienso? ¿Sentir lo que yo siento?

– Más que nada en el mundo, Maxine

– Se está bien aquí dentro Craig. Mejor que en tus sueños más alocados.’

Esta es la escena de la película en la, sobre una melodía emotiva de piano, el personaje de Craig se monta literal y figurativamente su propia escena. En el corte siguiente Maxine le aclara sin rodeos que él no es la clase de persona en la que ella podría interesarse. Además tampoco encuentra interesante la idea de ponerse en la piel de otra persona, de ver lo que ella ve y sentir lo que ella siente. Más bien le repele. 

A pesar de eso, la obsesión de Craig por ella va en aumento, y lo que indica el final de la peli es que nunca cesará. ¿Será su extrema necesidad de control la que hace que, a pesar de meterse en la piel de otras personas, su percepción no cambie? Se aferra a su idealizada fantasía romántica y sexual, pero parece que eso le hace sufrir. Si pudiera quizás dejar de identificarse con lo que cree que ve, piensa, y siente… no sería tan miserable. 

A modo de anécdota, unos 4 años después del estreno de la película estábamos sentados mi amigo Nick y yo, haciendo nada en especial, en una acera de una calle del centro de Barcelona. Y entonces apareció John Malkovich. Había poca gente alrededor y nadie pareció reconocerle. Se quedó parado mirándonos, a pocos metros de distancia, mientras sorbía una pajita de un vaso gigante de papel de McDonalds.

Nos miró durante un buen rato, como se mira con curiosidad a ciertos animales en el zoo, algunas obras de arte, o a algún actor conocido. Como si los roles estuvieran invertidos. Me resultaba un tanto extraño, pero a la vez entendía que el hecho de ser famoso no te exime de sentir curiosidad y de poder mostrarlo. Y que John Malkovich sentía tanta curiosidad como la que en la peli otras personas sienten hacia él.

No sé si haría cola por meterme en la cabeza de alguien. Pero llegados a este punto me parece innecesario. Ya dentro de una misma piel el espectro de posibilidades es lo suficientemente variado y complejo. Tenemos la capacidad de montarnos películas diversas, de ser todos sus personajes, de cambiar guiones y también de dejar de verlas. Y tenemos los encuentros, el arte, la pregunta, la escucha… para reconocernos en la propia piel y en la de otras/os. Incluido John Malkovich.