Orígen de Sensórea

Una vez alguien dijo que lo que se percibe como un descubrimiento en realidad consiste en el descubrimiento de una pregunta.

Me topé con una de esas preguntas mientras cursaba el primer año de carrera en una escuela de danza contemporánea. Gran parte del curriculum comprendía un entrenamiento técnico intensivo y yo había tenido una iniciación en la danza, con 19 años, considerada tardía en esa disciplina. Pronto los desafíos físicos que planteaba este programa empezaron a hacerse notar en forma de diversas molestias y lesiones.

Estos obstáculos me invitaban a pasar mucho tiempo intentando recuperarme, probando formas para aliviar el dolor y de paso para aprender cómo evitarlo y mejorar mi condición. Y empecé a darme cuenta de que su origen no se encontraba tanto en mis limitaciones físicas, como podía ser por ejemplo mi falta de flexibilidad en general, sino en aquellas tensiones que surgían a modo de automatismos en el propio movimiento. También que esos mismos automatismos no eran solo causa de molestias sino condicionantes de mi capacidad de elección en el movimiento.

A menudo, a través de la escucha insistente de mis sensaciones físicas me encontraba con mejoras notables. Sin embargo, algunos de estos patrones de tensión y ciertas formas de hacer en el movimiento, eran tan profundos y estaban tan integrados, que no bastaba con aplicar mi atención e intención conscientes para desentrañarlos.

Subyacente a ese movimiento más amplio y dinámico que cada día experimentaba a través de la danza, estaban esas limitaciones menos obvias, sutiles, que se expresaban en un plano físico, pero cuyo carácter parecía corresponderse a una dimensión que iba más allá de este. Una razón de ser que probablemente guardaba una relación con patrones ligados a la memoria del cuerpo o de la persona, con la forma en que se han aprendido ciertas cosas, en ese contexto en que se entremezclan sensaciones, pensamientos, emociones, la relación con el/la/lo otro…

Y si esas limitaciones se manifestaban en el movimiento, ¿no podía suceder a la inversa? ¿Era el movimiento capaz de incidir e incluso transformar la forma en que yo pensaba, sentía, me relacionaba con el entorno y con otras personas? Es decir, en el conjunto de mi experiencia.

Esta pregunta me ha seguido interpelando a lo largo de los años de forma consistente, incluso sin durante mucho tiempo ser consciente de ella. He necesitado apoyar mi búsqueda educándome de manera teórica y científica, aunque en la práctica la única forma de indagar y avanzar sobre esta cuestión ha consistido en la propia experimentación, sintiendo a través del movimiento.

Sensorea es la plataforma desde la que ahora comparto lo que he aprendido y sigo aprendiendo a través de ella.

Bío

Mi nombre es Inés López Carrasco. Soy investigadora, profesora y artista escénica,  performativa (o del movimiento). Crecí en Madrid hasta a los 18 años y luego en Londres, donde descubrí y empecé a formarme en danza contemporánea. Tras graduarme en esta disciplina artística en Trinity Laban Conservatoire of Music and Dance en 2007, continué mi formación en el Centro Coreográfico Nacional de Montpellier (ex.e.r.ce ‘08) y posteriormente me instalé en Bruselas, atraída por su diversa y extensa red de artes escénicas.

Desde entonces he trabajado como bailarina y performer para diversas coreógrafas/os así como en la creación y presentación de proyectos escénicos – propios y colaborativos – en diferentes países de Europa. En numerosas ocasiones me he encargado de la concepción y dirección coreográfica y dramatúrgica de proyectos de artistas visuales y musicales. Y como bailarina y performer he trabajado para coreógrafas/os como Frank Chartier/ Peeping Tom, Lies Serdons, Antonia Baher, Aitana Cordero, Maciej Kuzminski, Tania Soubry, Xavier LeRoy, Kevin Trappeniers y Théatre de la Liberté entre otras/os.

Compaginando en mi trayectoria profesional la faceta coreográfica y performativa con el ejercicio de la enseñanza del movimiento, he adaptado mi trabajo a diferentes contextos e intereses. Mis propuestas y colaboraciones han resultado en intervenciones en festivales y escuelas de danza, de teatro, de música y de arquitectura, en universidades, exposiciones e instalaciones en galerías de arte, site-specific performances  en espacios públicos y privados, conferencias, encuentros feministas, etc. 

A partir de mi formación en danza, mi curiosidad por las posibilidades de aprender a través del cuerpo me llevó a experimentar con diferentes prácticas, en su mayoría denominadas somáticas, como Bartenieff Fundamentals, Body-Mind Centering, Técnica Alexander y Chi-Kung, etc. Y elegí ampliar mi formación para trabajar con otras personas a través del movimiento y del tacto desde el enfoque del Método Feldenkrais, del cual me hice profesora (Instituto Feldenkrais/  2010-14). 

Desde entonces he profundizado en el aprendizaje sobre la fisiología y regulación del sistema nervioso (como operamos, percibimos, sentimos…) en relación con el movimiento, y sobre su condicionamiento en función de las experiencias, maneras de relacionarnos y valores culturales con los que crecemos. Para ello he participado en diversas formaciones, talleres y seminarios sobre Psicología Somática – pre y perinatal, neurociencia, patrones de desarrollo del movimiento, teoría polivagal, dinámicas de apego y trauma, así como en post-formaciones de Feldenkrais.

En la actualidad sigo combinando mi labor en el ámbito somático-terapéutico con la práctica artística y con la enseñanza. Lo aprendido en cada una de estas facetas de mi actividad profesional me ayuda a desarrollar y enriquecer las otras.